Si algo hemos descubierto en este camino del amor propio es que nos han programado para pensar que ciertas acciones o cosas son “lujos”, así que los omitimos de nuestra rutina al considerarlos un exceso o fuera de alcance.

Nosotras, Kahren Rondon y yo, somos cuidadosas con nuestros presupuestos teniendo en cuenta que debemos asumir responsabilidades propias del hogar y la vida adulta. Cada una tiene su trabajo (somos profes y empresarias), pero con un poco de orden y planeación, hemos aprendido a ser amplias con nuestro bienestar, sin afectar nuestro bolsillo. Desde invertir en nuestra salud hasta regalarnos tiempo para ir al SPA unas semanas consecutivas; descubrir espacios únicos de bienestar se convirtió también en una de nuestras prioridades.
Aquí están nuestros consejos para sacarle el mayor provecho a este tipo de experiencia:
Teníamos dos propósitos al iniciar este plan: Dedicarle tiempo a nuestro bienestar y conocer ciertas prácticas que siempre nos habían cautivado en revistas y películas (terapia de chocolate, mascarillas de sal marina, hidroterapia…).
Entramos a un mundo desconocido. Cada una de nosotras había ido de manera esporádica a un Spa, pero esta vez fue diferente al incluirlo en nuestra rutina semanal. Estuvimos muy bien asesoradas en D’Corpus Spa, en donde nos guiaban para encontrar el tratamiento ideal para nuestro tipo de piel y expectativa de relajación.
Disfrutamos de masajes, que venían acompañados con mascarillas corporales para nutrir la piel. Nuestra primera elección fue la mascarilla de chocolate, la cual aparte de tener propiedades hidratantes, potencia la liberación de endorfinas en nuestro organismo, un neuro-péptido que reduce el dolor, promueve la calma y eleva el estado de ánimo. (Nota de las autoras: El chocolate es amargo, cuidado con probarlo efusivamente). La segunda elección fue la mascarilla de vino y sales marinas. Esta mascarilla tiene un efecto antioxidante y exfoliante para la piel. El vino “lucha” contra los radicales libres, por eso sirve como terapia para combatir los signos de la edad.

Nos hicimos una terapia facial, para remover impurezas acumuladas en la piel. Es recomendable hacerse una cada seis meses. Lo que nos gustó de esta experiencia en particular es que antes de realizarnos la limpieza, examinaron meticulosamente nuestra piel, para elegir los procesos indicados.

También aprendimos sobre la hidroterapia, en la que por medio del agua a diferentes temperaturas y presiones promueve el alivio muscular, reduce la ansiedad y mejora la circulación.

Realmente esperábamos cada cita con emoción y poco a poco fuimos entendiendo que merecemos tiempo para nosotras. Aprovechamos también para unirnos mucho como amigas, hablar, filosofar de la vida, y sentirnos felices por hacer algo por nuestro bienestar físico y mental. El efecto además es duradero. Tener la piel super hidratada y los músculos relajados, fueron un motor para continuar trabajando fuerte.
Estas son las experiencias de dos mortales, que quieren invitarlas a que planeen, se organicen y vivan estos “lujos” que TODAS merecemos de vez en cuando. Un consejo: Háganlo con una amiga o alguien muy especial en sus vidas, para llevar esta experiencia a un evento memorable.
Si desean conocer mas sobre el lugar donde compartimos estas experiencias pueden hacer click aquí
Muchas gracias por leernos,
Anna y Kah
Photo: Juan 8605

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